Conclusiones de las Jornadas Institucionales

Acción - Formación

Las 22 conclusiones fundamentales de las Jornadas Institucionales 2013.

 

1.- La fe se hace verdad en la caridad. La fe y la caridad son el principio y el fin de la vida, se necesitan mutuamente de modo que una permite a la otra seguir su camino. Son inseparables y mutuamente se verifican.

2.- No somos cristian@s por una decisión ética o por la adhesión a ideas. Somos cristianos porque tenemos la experiencia de haber conocido el Amor de Dios. Creer es estar enamorado de Dios y tener fe es tener experiencia del amor gratuito y apasionado de Dios, poniendo nuestra confianza en Aquel que nos ama de verdad. La caridad es la consecuencia de haber descubierto ese rostro y esas entrañas amorosas de nuestro Dios.

3.- La fe crece en la caridad cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe, un amor que se comunica y un amor que se da.

4.- La fe actúa por la caridad a través del testimonio de Jesús, que se abaja y entrega su vida haciéndose compañero de camino de los más pobres; actúa a través del testimonio de los mártires, de los consagrados, de los que trabajan por la justicia.

5.- La fe se traduce hoy en lucha por la justicia y en acción transformadora de la sociedad. No se puede dar por caridad lo que se debe por justicia, no para que a cada uno se le dé lo suyo, sino para que cada uno tenga de lo nuestro.

6.- La fe se autentifica en el regalo de la experiencia de la contemplación y en el rostro del pobre. Nuestro servicio en Cáritas no es un signo de solidaridad, es una experiencia espiritual porque en el rostro del pobre está la presencia de Cristo.

7.- La fe nos da criterios de pensamiento y acción en el ejercicio de la caridad:

La “asistencia que humilla” y la “asistencia que honra”: Lo que nos salva es el amor y en Cáritas corremos el peligro de creer que lo que salva es la comida, la ropa, el recibo de la luz… Esto puede salvar pero también humillar. San Vicente de Paúl dice que sólo por tu amor te perdonarán la comida, la ropa y el recibo de la luz que se les da…  Hay dos tipos de asistencia –la que humilla y la que honra-. La que humilla es aquel que te hace mirar al otro sólo parcialmente y en una necesidad. Pero no sólo es una necesidad, es una persona que ama, que siente, que sueña, que busca, que espera… que necesita ser acogida, apoyada, acompañada. Toda asistencia que obvie esta dimensión de la persona es humillante. La asistencia que honra es la que nos hace descubrir la dimensión integral de cada persona. el objetivo nuestro no puede ser llenar las parroquias de comedores y quedarnos tan satisfechos, dejar que venga la gente día a día y además generar dependencias. Para liberar nos llama el Señor no para hacer esclavos del puchero y de la ducha. Nuestra caridad no puede servir de tapadera de las injusticias, para tranquilizar conciencias, para dejar las cosas como están. Nuestra caridad tiene que ser transformadora.

La centralidad de la persona: El otro para mi es una imagen de Dios, es un sacramento de Cristo, es una persona que necesita amor igual que yo, porque está hecha de la misma pasta que yo y porque tiene una dignidad que necesita desarrollarse en todas sus dimensiones –comunitaria, social y trascendente-.

La acción caritativa y social como tarea de cada fiel y de toda la comunidad cristiana: el sujeto de la caridad es la comunidad cristiana. Somos expresión de la caridad de la comunidad cristiana.

La acción caritativa y social debe partir de escuchar y mirar desde la fe la realidad de los pobres: la fe nos da “sentidos” contemplativos, nos abre los ojos, los oídos, el corazón… para ayudarnos a no dar respuestas aprendidas, sino a situarnos en las necesidades del otro y en lo que necesita.

La fe compromete en la lucha contra la injusticia como generadora de la pobreza.

La fe aporta la espiritualidad que requiere la acción caritativa y social: las personas que estamos en Cáritas necesitamos una profunda y seria espiritualidad que nos sustente, que nos ayude a ser humildes y saber que todo no está en nuestras manos. Trabajar “ese fondo” nos ayudará a conocer nuestro límite y nuestra posibilidad. Por eso es importante que nuestra acción no sea activismo, sino que nuestra acción esté animada por el Espíritu y sea trasparencia del Espíritu.

8.- Las personas que estamos en Cáritas somos “evangelizadores”. La caridad, la lucha por la justicia es el elemento constitutivo de la evangelización.

9.- Los datos de las situaciones que atendemos no pueden abarcar o cuantificar la realidad de las personas con las que trabajamos. Detrás de los datos se encuentran rostros de personas. Nosotros estamos al lado de las personas. La persona es el centro. Se trata de ver cómo rescatar los valores necesarios para hacer valer los derechos de las personas.

10.- La situación de vulnerabilidad y fragmentación social provocada por la crisis del estado de bienestar, pone de manifiesto el desmantelamiento de los servicios públicos y con ello, de los derechos sociales.

11.- Pese al reconocimiento de numerosos derechos para la ciudadanía, son muchos los incumplimientos que día a día, alteran el funcionamiento de un modelo de convivencia democrático, equitativo e igualitario, alejado de los principios construidos a partir de la constitución española de 1978.

12.- Jesús nos propone otro modelo de sociedad. El día a día de cada cristiano es la conversión diaria, que cada día queramos mejorar y acercarnos a Jesús y al Reino de Dios aquí y ahora. Debemos creerlo y transmitir a los demás que es posible.

13.- Es importante la lucha por los distintos derechos sociales, como tales y no como privilegios. Pero la lucha ha de ser desde la unión y no desde la parte que nos toca o que nos afecta.

14.- Pedimos reforzar la protección social, el aprendizaje permanente y las políticas de inclusión para crear posibilidades en las distintas etapas de la vida.

15.- Necesitamos testimonios de que otra manera de vivir es posible: con la denuncia y el anuncio. Descubrir la verdad, repartir el empleo, dejar de ser prestadoras de servicios y pasar a la esencia de la movilización y la reivindicación, poniendo en el centro lo colectivo. Acciones por un cambio de las estructuras. Fomento de asociacionismo. Cambia el modelo del sistema capitalismo. Reparto de la riqueza del poder, de la propiedad, de los cuidados, recortar lo militar. Recuperar lo personal, comunitario y político en la acción de Cáritas. Poner en el centro la sostenibilidad de la vida. Estar en alianzas.

16.- La crisis del Estado de Derecho nos reta a reconvertir las formulas de organización política, económica y social, para superar la gravedad de esta situación empañada por los tintes neoliberales y que han incidido sustancialmente en un incremento de la pobreza, el desempleo, la precariedad económica, etc.

17.- Todas las personas que formamos parte del sistema, podemos contribuir a la existencia de un modelo que concilia los principios de justicia social, solidaridad, democracia y participación. Las institucionales, desde el compromiso por mantener y mejorar lo público; las agentes sociales y profesionales, aportando sus conocimientos y destrezas al servicio del estado de bienestar y la ciudadanía, ejercitando sus derechos y participando.

18.- Cáritas tiene una clara dimensión transformadora. Trabajando desde el enfoque de los derechos y desde la comunidad, el límite en la denuncia está en la autocensura, en los miedos infundados. La desobediencia social pacífica es necesaria si o si. Tiene efectos, cambia conciencias, aunque requiera de tiempo y largo plazo.

19.- Contamos con múltiples experiencias y testimonios al interno y externo de Caritas. Debemos intercambiarlas, aprender de ellas y llevarlas a la práctica.

20.- Es clave incorporar a las personas más jóvenes como agentes de transformación desde una educación adaptada a sus intereses, necesidades, contexto y circunstancias.

21.- Debemos contagiarnos de las experiencias y descubrir procesos en los que lo material no sea la esencia de nuestro servicio. Se hace imprescindible revisar constantemente la acción que desarrollamos y adaptarla a las nuevas situaciones y procesos. Las personas necesitan y piden espacios para compartir, espacios favorables. Cada una de ellas tiene mucho que aportar.

22.- Desde el ámbito comunitario es necesario un cambio personal en el estilo de vida que contribuya a un cambio sociopolítico. Tenemos una función política importante que conduzca a un cambio social desde el modelo del bien común.

Otra sociedad es posible, pero debemos definirla, elaborarla, proponerla, construirla. Sólo lo podemos hacer juntas y desde la comunidad cristiana integrada en la sociedad.

“Otra sociedad se construye en comunidad”.

 

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