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Cáritas atiende a 923 personas en situación de sin hogar en el primer semestre de 2018

Áreas y Proyectos Diocesanos - Área de Vivienda

Cáritas Diocesana de Canarias atendió a 923 personas sin hogar en el primer semestre de 2018. Desde el Área de Vivienda  y las acogidas parroquiales de Cáritas, se atienden las necesidades de personas que, además de carecer de una vivienda digna, se encuentran en una situación personal de desestructura y no cuentan con una red de apoyo.

 

La exclusión residencial es un fenómeno que está afectando a colectivos cada vez más diversos de población. Al colectivo de hombres solos, sin red de apoyo, que han desarrollado alguna enfermedad crónica, o algún problema de salud mental o adicción, se le unen familias completas con ingresos insuficientes o inestables, mujeres que tienen que asumir en solitario las responsabilidades familiares y personas o familias migrantes que huyen de situaciones indignas en sus países de origen. Desde Cáritas se percibe un repunte en el número de atenciones a mujeres y familias con hijos a cargo que demandan algún tipo de respuesta ante la situación de exclusión residencial. Esto supone un cambio en el perfil tradicional de las personas sin hogar.

La escasez de viviendas de alquiler asequibles está dificultando el acceso a este derecho fundamental, con las graves consecuencias que conlleva en el corto plazo: pernoctar en la calle, asentamientos en infraviviendas, hacinamiento en viviendas de acogida, enfermedades físicas y mentales; y las graves consecuencias a largo plazo: desestructuración familiar, aislamiento, incapacidad para acceder al mercado laboral, incluso, una esperanza de vida menor.

Otras situaciones inciden en esta problemática: la pérdida del empleo, los movimientos migratorios, el funcionamiento de los servicios de asistencia, un divorcio o la muerte de un familiar… Causas estructurales, institucionales, relacionales o personales que en un momento determinado pueden suponer el deterioro de las condiciones de vida y, finalmente, exclusión residencial y relacional.

Las respuestas se tienen que adecuar a las nuevas realidades y los recursos públicos destinados a las personas en situación de sin hogar no están dando solución a todas las circunstancias negativas que conllevan estos tipos de exclusión residencial.

En este sentido, desde el Área de Vivienda se ha visto la necesidad de atender la diversidad de esta realidad. Por un lado, atendiendo a personas que durante su experiencia sin un espacio de convivencia adecuado han desarrollado algunas problemáticas, entre ellas, salud mental o adicción al alcohol u otras drogas, y no cuentan con una red de apoyo familiar o social. Por otro lado, a familias que se encuentran en situación de exclusión residencial y tienen dificultades para mantener su vivienda o para acceder a una.

Asimismo, el Área comprende un centro de día y un recurso residencial de media y larga estancia (Casa Hogar Mafasca), además de otros servicios parroquiales más centrados en el derecho a la alimentación y en la higiene y cuidado personal.

Este primer semestre de 2018, se atendió desde los recursos específicos del Área de Vivienda (Vivienda, Centro de Día y Casa Mafasca) a 368 personas. A través del resto de servicios parroquiales de atención a personas sin hogar se atendieron a 555 personas. Esto supone que desde el Área de Vivienda se acompañó a 923 personas en situación sin hogar. La diferencia respecto al mismo período del año anterior es de 78 personas menos y supone que el 24,2% del total de las personas atendidas desde Cáritas en el primer semestre de 2018 se encuentra en situación sin hogar.

Desde Cáritas la respuesta ha ido encaminada hacia varias consideraciones. Por un lado, sensibilizar a la población para poner de manifiesto esta realidad que muchas veces se invisibiliza y poder darle una respuesta desde la propia Administración, como garante de los derechos. Por otra parte, Cáritas, como representante de la acción social de la Iglesia, acompaña a los últimos, es decir, a las personas en situación sin hogar, para generar procesos de inclusión que van desde la respuesta a necesidades concretas hasta el impulso de las capacidades de las personas acompañadas.

En este sentido, el 77,4% de las personas atendidas fue acompañada a través de procesos de acogida, información y gestión. El 72,9% pudo contar con una alimentación más digna en los comedores para personas en situación de sin hogar o a través de la donación de alimentos. Asimismo, el 28,5% recibió acompañamiento en cuanto al derecho a salud. Las respuestas más concretas respecto a la vivienda suponen el 11,9%. Por lo general, se ha dado una respuesta por encima de las solicitudes iniciales.

La campaña “Nadie sin hogar” es la más representativa del Área y este año refuerza la idea de que es posible acabar con el sinhogarismo, pero para ello necesitamos una sociedad justa y comprometida. Desde la Campaña se recogen cinco propuestas imprescindibles para acabar con el sinhogarismo:

1. Política pública de vivienda.

Diseñar una estrategia de vivienda coordinada entre todas las Administraciones Públicas, basada en los Derechos Humanos y sustentada en la vivienda social de alquiler con acceso prioritario en situaciones de vulnerabilidad.

2. Política de prevención del sinhogarismo.

Esencialmente anticiparse a la pérdida del hogar y a las situaciones de calle, implementando medidas como:

- Garantía de un alojamiento alternativo en situaciones de desahucio.

- Protocolos de actuación temprana para prevenir situaciones de mayor exclusión residencial (en las salidas de centros penitenciarios, altas hospitalarias, procedimientos de desalojos de vivienda, etc.)

- Mecanismos de coordinación entre las distintas administraciones.

3. Garantía de ingresos.

Es necesaria la puesta en marcha de un sistema de garantía de ingresos mínimos que proteja a las personas en situación de exclusión, asegurando unas condiciones de vida dignas, reduciendo las desigualdades existentes en las diferentes Comunidades Autónomas, en las cuantías, condiciones y requisitos.

4. Mirada de derechos.

Debemos entender la realidad del sinhogarismo desde la vulneración de los derechos que genera:

- No acceder a una vivienda adecuada es vulnerar el derecho humano a la vivienda.

- No poder acceder a una tarjeta sanitaria implica vulnerar el derecho a la salud.

- No facilitar un acompañamiento adecuado, o acceso a las prestaciones sociales es limitar el derecho a la protección social, etc.

5. Acompañamiento social.

Herramienta y modelo fundamental para generar procesos de inclusión, situando a las personas, sus necesidades y capacidades en el centro de la intervención social. El acompañamiento social como un derecho en el marco de la protección social y derecho a unos servicios sociales adecuados.

 
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